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Que rico trio.

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jueves, 18 de septiembre de 2014

NUEVO VIDEO Y RELATO 18/SEP/14

"ME VENGO CREMOSITO"  <<VIDEO>>

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"NUEVO RELATO"


Si me alcanzas soy tuya... (cogedera en Zipolite)

Roberto se levantó caliente. La sensación de estar de vacaciones le revitalizó significativamente. Escuchó el ruido del tráfico del exterior y se felicitó de no tener que enfrentarse a él. Además de eso, rondaba su cabeza la idea de gozar a muchas putas con el tiempo libre de no estar esclavizado al reloj; serían unas vacaciones sexuales con muchas cogidas. Pensó en su preferida: Montserrat. Pero se cruzó en su mente otra idea, había pensado en irse de vacaciones y fuera de la ciudad contratar putas. Pero tenía ganas de una travesti, tenía ganas de mamar verga y despertarse sintiendo entre las piernas de su compañera de cama a una reata cálida. Entró a internet, hizo una reservación y compró dos boletos a Huatulco y una vez con las confirmaciones le llamó a Montserrat.

- Nena, prepárate. ¡Nos vamos de vacaciones!
- ¿Qué, cómo, quién, cuando, a dónde?
- A Huatulco, mañana; vamos a tirarnos en la playa y a coger con calmita, reyna.
- No mames Roberto, eso no se hace.

- Pues salimos mañana, anda... acompáñame. Podemos ver el atardecer en la playa y caminar juntos en la arena...
- Pues sí nene, puedes calentarme la cabeza con todas las maravillas de Huatulco pero debiste consultarme. No puedo.

- Anda... por fa... sabes que todo va por mi cuenta, tú nada más bien flojita y cooperando.
- Déjame ver si puedo cancelar unos compromisos y te llamo.
Montserrat arregló algunos asuntos, modificó algunas citas y como la idea de viajar con Roberto le excitaba, ya que siempre cogían rico, y además de buen amante se la pasaba bien con él y lo consideraba un amigo, hizo todo para poder viajar con él. Le llamó y se lo comunicó.

- Hola Robert, listo... ¡se te hizo! Me voy contigo a Huatulco.
- ¡Excelente nena! La vamos a pasar de lujo reinita.
- Claro que sí papi, vamos a hacer coitas bien ricas en el mar.
- No olvides tu bikini.

- No nene, ¿a qué horas pasas por mi?
- A las 7, sale el avión a las 11, pero debemos estar con tiempo en el aeropuerto y mejor desayunamos allá, ¿te parece?
Se pusieron de acuerdo y cada uno preparó su maleta. Además de ropa, accesorios, condones y demás cosas necesarias, Roberto llevó consigo un bagaje amplio de ilusiones: cogería en vacaciones con la princesa verguda.

Roberto pasó en su auto por Montserrat, se desplazaron hacia el aeropuerto, documentaron su equipaje y desayunaron en el Wings, ella tomó fruta, yogurth y café. Él pidió huevos divorciados y café.
Abordaron el avión y llegaron en menos de una hora al aeropuerto de Huatulco.

- Oye nene, ¿por aquí queda esa playa nudista verdad?
- ¿Zipolite?
- Sí, esa, ¿la conoces?
- Sí, de chavo anduve por ahí por caliente, quería ver viejas europeas encueradas.
- ¿Y está bonito?

- Sí, aunque las olas son muy altas es más para surfear.
Llegaron al hotel Barceló, se instalaron y Roberto quiso coger de inmediato.
- Tranquilo nene, tenemos mucho tiempo, vamos a estar varios días. ¿Por qué no me llevas a conocer Zipolite?

A Roberto se le encendió la mirada, y como había rentado un Jeep, se desplazaron pronto a Zipolite. Roberto disfrutó el espectáculo de ver a Montserrat cambairse la ropa,se quitó los jeans ajustados, los tenis y la blusa sport que llevaba. La vio ponerse unos pescadores blancos pegaditos, untados. Se puso  una blusa vaporosa verde claro y sandalias de cuero.

Subieron al Jeep y tomaron camino a Zipolite.
Llegaron y se maravillaron juntos de la arena clara y el mar azul. Pronto vieron a algunos extranjeros desnudos disfrutando de la naturaleza.
Montserrat se recostó en un camastro y se puso sus gafas negras Gucci.
Roberto se quitó la ropa, dejándose el traje de baño negro e invitó a Montserrat a meterse al mar.
Ella se levantó, con elegancia se fue quitando lentamente la ropa, hasta quedar en un bikini blanco de tela delgada, con los broches en la cadera y en el pecho, de esos que se pueden quitar más rápido. La tanga del bikini era de hilo dental y se le marcaba entre las nalgas, se le metía bien rico en el culito esponjosito mientras caminaba con cadencia.

De inmediato esa hembra alta y distinguida llamó la atención.
Roberto la conducía tomada de la mano como dos amantes cariñosos. Se daban besos de lengüita, Roberto no perdía oportunidad de agarrarle las nalgas, ella le acariciaba el pecho lleno de vellos.

- Qué buenota estás mi amor, mira nada más cómo se acercan los pinches curiosos calenturientos.
- Jajajaja, y eso que no les estoy mostrando la verga, jajaja.
- Pues deberías, toda tú eres un manjar a la vista.

Se introdujeron en el mar, nadaron, flotaron de cara al sol, y de pronto Roberto le empezó a meter mano a Montserrat en el mar. Le bajó parte del sostén del bikini y le chupó con vehemencia la chiche derecha. Ella lo acariciaba, sus manos jugaban con el cabello de Roberto mientras este se devoraba sus tetas. El sol caía de lleno y el agua estaba cálida. De pronto Montserrat comenzó a tener una erección. Le acercó la pelvis a Roberto para que éste sintiera la verga parada de la muñeca. Él se maravilló y le agarró con la mano derecha una nalga mientras con la otra sobada la reata de Montse, que ya había escapado a la breve tanga del bikini.

Un gringo rubio que dejó de surfear los vio manoseándose y de seguro se le paró la reata, porque quedó de pie con las manos por debajo del agua, seguro se hacía una chaqueta.
- ¡Oh, sí, estoy tan caliente mami!

- ¿Sí papito? Yo traigo muchas ganas de deslecharme.
- ¿Pues vamos a coger no? Te la quiero chupar hasta que te vengas.
- Sí papito, te voy a dar lechita para tu mascarilla y que no se te queme la cara con el sol, jajaja.

Comenzaron a salir del mar acercándose a la playa, Montserrat se zambulló como sirena nadando hacia la orilla y cuando estaba cerca se acercó caminando, con cadencia femenina camino hacia la arena y cuando el agua del mar alcanzaba la altura de su cadera, levantó sus manos para agarrarse el cabello. Parecía una escena de película. Una sirena verguda saliendo del mar. Lo blanco y delgado del bikini hacían que se le marcaran los pezones oscuros y también que se notara su verga que seguía medio parada. Una pareja de negros que cachondeaban desnudos a la orilla quedaron sorprendidos. A él se le caía la baba, ella se concentró en la verga semierecta de ese mujeron que salía del mar. Roberto corrió para alcanzarla y Montserrat vio que al lado había grandes rocas, y tuvo una idea; aprovechando que era una playa tranquila, con poca gente, básicamente extranjeros despreocupados de los demás, se le ocurrió que aprovecharan esas grandes rocas y los arbustos a los lados. Lo aventó, Roberto cayó en la arena y ella le dijo muy coqueta: "si me alcanzas soy tuya",  mientras corría velozmente hacia las rocas.
Roberto se incorporó y corrió tras su musa como si en alcanzarla se le fuera la vida. Además de que le llevaba ventaja, Montserrat corrió muy rápido, y finalmente llegaron a esas rocas lejanas. La alcanzó cuando ella estaba casi oculta detrás de una enorme formación rocosa, se besaron ansiosos, se deseaban, las vergas de ambos reaccionaron al momento y se tiraron en la arena, se tocaban, se besaban, se gustaban tanto.

- Cógeme papi, métemela aquí, en la arena.
Roberto la colocó boca arriba, le levantó las piernas para tener sus pies en sus hombros y Montserrat se desabrochó rápidamente la tanguita blanca. Él le metió sin ningún lubricante la verga en el culo. Ella gritó.

- Ssssshhhhhhh... no nos vayan a oir.
- Sí papi, es que me dolió, pero estamos lejos, no creo que nos oigan.
Roberto comenzó a darle sabroso, un mete-saca con vaivén incesante. Él se acercaba para mamarle las chichotas que se le veían tan hermosas al calor del sol. El cuerpo de Montse, sudadito, era tan apetecible para Roberto que disfrutaba el sabor de su cuerpo, con la sal del mar y la dulzura de su piel de mujercita.

- ¡Aaagggghhhhhh...aaaaahhhhhhhhhggggg...dame papi, méteme la verga, así papi, así, qué rico, qué rico me das... ayyyyyy!
- Ahora ponte de perrito nena, te quiero coger así al arrullo de las olas.
Ella obedeció y él siguió dándole verga en esa posición. Las chichotas de Montserrat se meneaban y su verga medio parada iba y venía hacia delante y detrás con el ritmo del vaivén que las embestidas de Roberto le imponían.
Unas gaviotas volaban como lo que ambos creían únicos testigos de su coito. Cuando Roberto se la sacó para frotar su pitote duro y prieto  a punto de venirse sobre la verga a medio parar de Montserrat, ella en un movimiento gozoso echó la cabeza hacia atrás y vio a un negro mirando la escena. Le excitó tanto que ese voyeur mirara con tal éxtasis que no dijo nada a Roberto, concentrado sólo en mirarle la verga cada vez más dura a Montserrat y disfrutando cómo se venía sobre su reata, derramandole la leche en su pito de mujer.

Cuando terminó, Roberto se percató de que los miraban. No sólo era el negro, era una pareja que los veía deseosos.
- ¡Quel régal, la femelle est belle!

Montserrat con su dedo les pidió que se acercaran. Al mismo tiempo tomó la cabeza de Roberto y lo hizo darle una soberana mamada.
- Chupa putito, mira cómo nuestros amigos se calientan.
Roberto mamaba como becerro, y de pronto el negro se agarró la reata y comenzó a manoseársela. La negra, una imponente mujer, de cuerpo precioso y facciones muy finas, muy parecida a la exquisita modelo Tyra Banks se metió un dedo en su panocha perfectamente depilada; la negra tenía unas tetas impactantes con unos preciosos pezones respingones. 
- Jean et Monique her'm, je viens de France et je veux participer.
Supieron que eran franceses y a Montse y Roberto les pareció buena idea, siempre han sido dispuestos a vivir aventuras placenteras y los franceses tenían muy buenos cuerpos. Roberto tomó por la cintura a la mujer y comenzó a besarla en la boca. Montserrat mientras tanto se frotaba la verga ahora con Jean mientras se daban besotes de lengua. En pocos minutos Roberto estaba tumbado en la arena con Monique ensartándose su verga a sentones frenéticos mientras gemía con voz sexy.
Montserrat mientras tanto montaba la reata del francés. Este negro tenía una verga portentosa de más de 25 centímetros, gruesa y obviamente más negra que la conciencia de un político.
Monique tenía una panochita pequeña que apretaba bien rico y tanto ella como Roberto gimieron haciendo un gran eco al momento de venirse. Cuando Roberto se la sacó, le escurrió algo de semen, contrastando lo blanco con la deliciosa piel de la francesa.
Mientras tanto, Montserrat recibía la venida del negro, bebiendo la leche directamente del frasco; de rodillas, succionaba hasta la última gota de leche importada.
- Aller extase!
Descansaron tirados al sol, los cuatro desnudos, todos intercambiaron besos, excepto Roberto y Jean. Éste fue a donde estaba la gente y a su regreso trajo cervezas, empanadas de camarón y pescado frito. Comieron y durmieron.
Montserrat estaba en un sueño profundo cuando unos vergazos en su cara y otros en sus chiches la despertaron, al abrir sus ojos vio a Monique mamandole la verga, a Jean dándole vergazos en las chichotas y a Roberto dándole vergazos en su cara.
- Seguimos calientes y les he dicho a nuestros amigos franceses que nadie mejor que tú para coger, que eres la diosa mexicana de los placeres carnales...
Montserrat se avalanzó a mamarle la verga a Jean mientras Monique seguía dándole una buena mamada a Montse. Lo bueno de los europeos es que no son espantados y saben disfrutar de sus cuerpos. Roberto acomodó de rodillas a Monique para que, sin dejar de darle lengua a la verga de Montse, parara el culo y pudiera ensartársela en su panochita estrecha.
Montserrat se estremecía de gozo. El negrote quiso conocer su culito y se acotó colocándose encima a Montserrat, la cargó como si fuera una pluma demostrando que su musculatura estaba bien forjada en el gimnasio y su fuerza era real. La hizo cabalgarlo de espalda, manoseándole las nalgotas. Roberto mientras tanto, ya tenía de perrito a Monique que aullaba de placer, disfrutando del camote del mexicano. "Oh, oui, oh, oui!"
Una vez que la francesita se vino, y vaya que se vino a chorros, Roberto se unió a Jean para darle a Montserrat por el culo. Hicieron el dos romano, o sea, dos vergas en su ano. Monique se acomodó para mamársela y así estuvieron todos hasta que Montserrat estuvo a punto de venirse y pidió se la sacaran.
Los tres de repente rodearon a Monique, quien estaba de rodillas y Jean, Roberto y Montserrat se vinieron en su cara, bañándosela de leche. Monique recibió el semen de los tres con una enorme sonrisa.
Regresaron los cuatro con grandes sonrisas alcanzando los últimos instantes de luz. A Montserrat le valía verga y se mostraba encuerada por la playa mientras el negro la manoseaba sin recato, le frotaba todo el cuerpo, las tetas, las nalgas y claro está: la verga. El muy atascado... Todos en la playa quedaron impactados de ver a esa Venus de cuerpo exquisito, toda una hembra pero con verga. Ella sonreía orgullosa y sobre todo, bien satisfecha, regalando a todos sonrisas sin nada más puesto que su sombrero de palma. Por la madrugada, Roberto y Montserrat, que dormían de cucharita, oyeron que alguien tocaba la puerta. Era Jean, quien ahora venia acompañado de una asiática. Montserrat le había provocado una adicción.
FIN

Penetreitor!

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